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Con la llegada del otoño se acerca también la época de mayor prevalencia de infecciones respiratorias como la gripe y la neumonía. Frente a estas enfermedades, todos los años hay personas más vulnerables que pertenecen a los denominados grupos de riesgo en quienes están indicadas las vacunas que les permiten adquirir inmunidad y protección contra estas infecciones y sus complicaciones.

 

Gripe y vacuna

En el caso de la influenza, la vacuna cambia todos los años ya que sus nuevas formulaciones dependen del estudio de las cepas circulantes y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la composición de la misma. Todos los años, en septiembre, el máximo organismo sanitario internacional recomienda las tres cepas (dos cepas de influenza A y una cepa de influenza B) que debe contener la vacuna antigripal a aplicar en el hemisferio sur.

De esta manera, a fines de 2015, la OMS publicó las cepas recomendadas para incluir en la vacuna trivalente que se usará en el invierno del hemisferio sur durante la temporada de influenza.

Esta nueva vacuna antigripal estará disponible en nuestro país a partir del 15 de marzo y, al igual que todos los años, desde su incorporación en 2011 al Calendario Nacional de Vacunación, estará indicada en los distintos grupos de riesgo.

Candidatos a vacunarse

Existe una gran cantidad de grupos en los que tiene indicación la vacuna antigripal. Entre ellos están "los adultos mayores de 65 años, los niños entre 6 y 24 meses, independientemente de los factores de riesgo, y las embarazadas, en cualquier trimestre de la gestación, porque son grupos de riesgo y la gripe puede presentar complicaciones", señaló la doctora Hebe Vázquez, médica infectóloga de Stamboulian Servicios de Salud, Coordinadora Científica del Grupo de Vacunas del Adulto de FUNCEI. Las puérperas pueden recibir esta inmunización hasta seis meses después del parto.

De acuerdo a la especialista, la vacunación contra la gripe también está indicada en los niños, jóvenes y adultos de 2 a 64 años con factores de riesgo, como quienes presentan enfermedades de base como problemas cardiovasculares, renales, diabetes, obesidad, enfermedad respiratoria crónica, pacientes con inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes con enfermedades oncohematológicas o quienes fueron trasplantados.

Además, para los profesionales y trabajadores de la salud, esta vacuna es obligatoria, para no adquirir ni transmitir la infección por influenza. En países como Estados Unidos las autoridades sanitarias han dispuesto, desde 2010, que la vacunación antigripal sea universal. Esto quiere decir que todas las personas pueden recibirla a partir de los seis meses de vida. Se trata de una herramienta fundamental para la prevención de esta infección respiratoria. En el país, si bien no se ha extendido su indicación de la misma forma en el ámbito público, todo aquel que desee prevenir la gripe pero no pertenezca a uno de los grupos de riesgo, puede recibir la vacuna por el medio privado.

 

La vacuna no enferma

Existe la falsa creencia de que al recibir la inmunización contra la influenza se puede adquirir la enfermedad. Lo cierto es que esta afirmación es falsa ya que, al tratarse de una vacuna inactivada, no puede provocar un cuadro gripal el hecho de recibirla. Como efecto adverso es posible que quien la reciba sienta un poco de dolor local y cerca de un 3% puede presentar un cuadro de fiebre leve durante los primeros días.

Es importante destacar que, durante la época en la que se indica la vacuna antigripal, circulan otros virus respiratorios que pueden afectar al paciente, provocarle un resfrío y que éste lo atribuya a la inmunización aunque no sea el caso.