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Una investigación estadounidense concluyó que reducir un 10% el precio de estos alimentos aumentaría su consumo y evitaría muchas enfermedades cardiovasculares.

 

Una dieta ejemplar, saludable y prometedora. Una cierta cantidad de litros de agua por día. La complementación de una buena rutina física y el descanso adecuado. Las claves de todo plan alimentario y físico viene por esos caminos. Y los especialistas, teniendo en cuenta las variables de cada cuerpo y de la salud específica de cada persona, coinciden mayormente en respetar muchos de esos pasos para lograr los objetivos deseados.

En la última semana, un grupo de científicos de la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición en la Universidad Tufts de Boston en Estados Unidos y la Facultad de Medicina de Harvard utilizaron modelos informáticos para predecir cómo varios cambios en los precios podrían afectar en los hábitos alimenticios y, en consecuencia, en la merma de las enfermedades cardiovasculares.

 

La conclusión de la investigación fue clara: reduciendo en un 10% los alimentos saludables, tales como las frutas y verduras, e incrementando otro 10% el de las comidas menos recomendables, bebidas azucaradas, golosinas y productos con ingredientes adictivos, se ayudará a prevenir a un número importante de personas que sufren enfermedades cardiovasculares.