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Mas de 150.000 personas colmaron las instalaciones del hipódromo de Tandil para disfrutar del primer recital en el 2016 del rockero Carlos Indio Solari, quien durante el show reconoció que la enfermedad que padece es mal de Parkinson.

 
Pasadas las 21.15, el ex vocalista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota salió a escena en un gigantesco escenario montado en el predio del hipódromo de la ciudad serrana de Tandil, donde más de 150.000 fans a viva voz cantaban: "Indio, Indio, Indio".
 
Cuando su banda despachaba algunos acordes, Solari tomo el micrófono y dijo: "Anda circulando una versión de que estoy enfermo y es verdad, 'Mr. Parkinson' me está pisando los talones, pero acá estoy".
El concierto también sirvió para que Solari presentara a la nueva base de su banda ahora conformada por Martín Carrizo, en batería; Fernando Nale –ex Cerati–, en bajo; además de Gaspar Benegas y Baltasar Comotto, en guitarras, y Pablo Sbaraglia, en teclados.
 
El recital se inició con el clásico ricotero Nuestro amo juega al esclavo, al que siguieron Pedía temas en la radio..., Porco Rex, Tatuaje y el Charro Chino, estas últimas de su etapa solista.
 
La temperatura se elevó cuando Solari y su ajustada banda se despacharon con los clásicos de Patricio Rey Esto es todo amigos, Gran Lady, Salando las heridas, Cruz diablo, donde se lucieron Benegas y Comotto. A Ramas Desnudas la banda la ensambló con Ella baila con todos y El arte del buen comer.
 
En el enorme predio podían verse miles de banderas que mezclaban localidades con frases del ideario ricotero: "Bosterito de Ricota" (Gral. Pacheco), "Me convencí de que es mejor y me hizo bien" (Monte Caseros), "Esto es Argentina" (Tucumán), "Cuando el fuego crezca quiero estar ahí" (Chaco), "Ladrón de mi cerebro" (Perú), "Buena suerte"(Benito Juárez), entre otras tantas que cubrían a miles de fanáticos.
 
Sobrevolando a la multitud podían verse drones, algunos lanzados por la propia organización y otros por los fans, que fotografiaban la increíble geografía del lugar y el efecto constelación, con miles de pantallas de celulares encendidas. Muchas de esas fotos panorámicas hoy circulan por las redes sociales.
 
Sobre uno de los costados del hipódromo se acomodaban los puestos de hamburguesas, bondiolitas, panchos, choripanes, bebidas y helados. Los 1.400 agentes de seguridad privada contratados no dejaron de acompañar tanto a seguidores como a autoridades, periodistas y fotógrafos de distintos medios de comunicación nacional y extranjeros.
 
La euforia y la alegría de sus seguidores no dejó de hacerse sentir en ningún momento en medio de miles de banderas que flameaban bajo un viento fresco de 12 grados de temperatura. El público mostró nuevamente una lealtad a prueba de frío, incomodidades y largas distancias.
La banda realizó un parate de unos minutos y volvió al escenario para despacharse con La parabellum del buen psicópata, Había una vez, Vino Mariani, Adieu! Bye Bye! Aufwiedersehen, Rock para los dientes y la hermosa Flight 656.
 
El cierre fue con el pogo más grande del mundo ofrendado para "ji ji ji", clásico ricotero" y se pudo ver saltando al intendente de la ciudad, Miguel Ángel Lunghi, con su familia, el jefe de gabinete municipal y a la actriz Romina Gaetani.
 
También se rumoreaba que en el campo estaba el ex jefe de gabinete nacional del Frente para la Victoria, Aníbal Fernández.
 
A lo largo de la noche solo se supo que existió un joven apuñalado con un arma blanca el que fue asistido por personal profesional. Hubo varios puestos de la Cruz Roja y de atención médica que se ubicaron a lo largo y ancho del predio con médicos, paramédicos y más de 15 ambulancias.
 
El show terminó pasadas las 23.20 con dos cortes en los que el Indio se retiró del escenario para descansar y recuperar energía.